El Obelisco de Buenos Aires refleja la arquitectura modernista de principios del siglo XX, haciendo hincapié en la simplicidad, la escala y el simbolismo por encima de la ornamentación. Construido con hormigón armado y revestido de piedra blanca, el monumento se eleva unos 67,5 metros con una estrecha forma piramidal.
Sus líneas limpias y la falta de detalles decorativos eran deliberadas, en consonancia con los ideales modernistas de funcionalidad y claridad. Una estrecha escalera interior conduce a la cima, aunque el acceso público sigue estando restringido.
La verticalidad del monumento contrasta fuertemente con la expansión horizontal de la Avenida 9 de Julio, reforzando su papel de ancla visual dentro del paisaje urbano.





